martes, 9 de octubre de 2012

Masterplan de Dominación Mundial de Juls

Hace un tiempo mi archienemigo el Doctor Joss nos desveló la Primera Parte de su Plan de Dominación Mundial basado en la fuerza física. Y aquello, debido a nuestra rivalidad mortal a todos los niveles, hoy me ha obligado a hacer público el mío, principalmente para que mis esbirros no se sientan inquietos innecesariamente y comprueben que lo tengo todo controlado: "Todo funciona según el plan, muchachos, ya lo véis".

Si mi estúpido archienemigo ha decidido empezar trabajando en la parte física, yo, que soy infinitamente más inteligente, me he decantado por la vertiente mística. Sí, amigos, he decidido aprender MAGIA.


Un papel que me dieron hace unas semanas a la salida del metro me convenció de lo acertado de mi postura.

Jorambulu hechicero africano, lo puede todo.
Atrae el dinero, atrae la suerte, atrae el amor.
Exorciza espíritus malignos, libra de males de ojo y los impone a Sus enemigos.
Los espíritus más rápidos a su servicio.
Resultados garantizados
.

- Ese Jorambulu es realmente poderoso - me dije - debo convertirme en su aprendiz.

Así que ni corto ni perezoso me dirijí hacia la dirección que ponía en el papel dispuesto a pedirle a Jorambulu, el gran hechicero, que me aceptase como discípulo.

Aunque, demonios, si podía atraer el dinero ¿para qué cojones repartía propaganda a la salida del metro? Ah, tal vez no podía atraer el dinero a sí mismo, a veces los misterios de la magia son extraños... pero pensándolo bien ¿por qué no lo atrae a un familiar y se lleva una pequeña comisión? En fin, a lo mejor en el tema del dinero no estaba muy perfeccionado, pero en lo demás seguro que era un maestro.

Tras caminar dos horas por los barrios más degradados de la ciudad (efectivamente parecía que el dinero no era su fuerte) llegué a su casa y piqué a su destartalada puerta. Después de unos minutos de tensa espera la puerta se abrió y en su umbral se asomó una gigantesca mujer mostachuda a la que confundí primero con un hipopótamo especialmente feo y después con un león marino horriblemente desfigurado. Grité de horror pero superé la tirada de cordura. Con malos modos la mujer me indicó que entrara y esperara en el recibidor:

- Mi marido, Jorambulu el hechicero, le atenderá enseguida. ¡¡¡JORAMBULU, VEN AQUÍ CAGANDO LECHES!!!

¡Maldita sea! ¿marido? ¿en serio? pues el amor tampoco parecía atraerlo demasiado bien...o por lo menos no el que a todos nos gustaría...

Queen Latifah y Halle Berry... ¿a quien lanzo mi hechizo de amor?


Casi inmediatamente Jorambulu entró en el recibidor apartando una cortina de macarrones, vestía una larga túnica azul cobalto con bordados dorados y caminaba de una forma distinguida, cadenciosa, con la barbilla alzada regiamente...

- Esto ya es otra cosa - pensé - es una imagen que irradia misticismo, magia, en una palabra: PODER.

Lamentablemente su porte orgulloso le hizo tropezar con su túnica cayendo de bruces y golpeándose la cara contra el suelo (algunos dientes saltaron de su boca como protesta por su falta de atención). Así que tampoco parecía que la suerte le acompañase demasiado.

En vista de los resultados decidí no quedarme a comprobar la exorcización de espíritus malignos por lo que pudiera pasar.

Pero aquella experiencia no me desanimó. Estoy seguro de que el camino de la magia es la única opción inteligente y realista para convertirme en Amo y Señor del Mundo lo más pronto posible.

Imagen idealizada de mí mismo


Los seres humanos son mezquinos y volubles, hoy te aclaman como a su Dios-Emperador entre vítores y fornicio, y mañana se convierten en una turba incontrolada para acabar desmembrándote en una plaza pública. It's a fact. Por eso, cuando esto ocurra, no será suficiente con una buena preparación física como mantiene mi archienemigo el Dr. Joss (por muy excepcional que esta sea), habrá que contar con apoyos más allá de la simple guardia personal. Y yo creo que invocar instantáneamente una docena de elementales de tierra y atarlos a mi voluntad debería ser suficiente garantía de protección ¿o me equivoco?

Sí, sí, ya lo sé, un experimentado aventurero armado con una espada puede vencer al mayor de los Hechiceros que ha existido jamás, pero seamos realistas, Conan sólo ha habido uno y jamás habrá otro como él. De todas formas no confiaré tanto en la magia como para no llevar siempre mi Desert Eagle en el cinto y una pequeña navaja de afeitar en la bota derecha (como Beatrix).

Los primeros hechizos básicos que estoy estudiando para ayudarme a instaurar un Imperio de Dominación Mundial son: Armadura estelar, Invocación del inframundo y Bola de fuego. Para la segunda fase, mis consejeros me sugieren Dominación Mental y Teletransporte, pero yo estoy convencido de que Ereción Monstruosa me servirá perfectamente en los planes que estoy desarrollando.

Otro de los hechizos que siempre me ha parecido muy útil es invocar a un gigantesco gorila dentudo con alas de murciélago para que me sirva en mis más secretos y oscuros propósitos:

- Tú, ser de los abismos infernales, abominación horrenda, monstruo antinatural, me apetece un donut, ves volando al OpenCor y me traes uno. Y ya de paso me secuestras a una mujer... ¡pero que esté buena, no como la última vez! ¡Y entera, no me vale con más del 80%!

Portada con los elementos clásicos

Me construiré una altísima torre de la Suma Hechicería para no tener que relacionarme con el vulgo al que dominaré con puño de hierro. Y en mi habitación, la zona más alta de la torre, colocaré el mejor rifle con mira telescópica de alta precisión del mundo. Digamos que las bolas de fuego, los rayos vengadores, y todas esas cosas estan muy bien para favorecer el espectáculo, de cara a la galería ¿sabéis? pero en ocasiones, para los hombres con múltiples enemigos como yo, muchas veces es preferible ir a lo PRACTICO*.

Y sí, la torre estará sustentada por mi poder mágico. En el peor de los casos, una invasión desesperada de la resistencia, haré que la torre se destruya y con ella, a todo aquel que esté en su interior... BWA-HA-HA-HA!!!!!!!!! No, no me molestaré en comprobarlo ¿por qué demonios me preguntas eso? ¡sería una pérdida de tiempo, mis planes nunca fallan! BWA-HA-HA-HA!!!!!!!!!

Y hasta aquí la primera parte de mi magnífico plan para aplastar al Doctor Joss y convertirme en Amo Absoluto del Mundo. Y ya de paso también de tí, estimado lector, así que ¡espero tu apoyo incondicional!

¡Hasta la vista frikis!



* Para ver un claro ejemplo de ello leer el nº 11 de La espada Salvaje de Conan el bárbaro 3ª edición.

sábado, 6 de octubre de 2012

Wife quote of the week III

Haciendo zapping en la tele he visto el vídeo Crazy in Love de BEYONCE.



- Cariño, en mi lista de 5 mujeres con las que en caso de tener sexo no pasaría nada, voy a poner en primer lugar a Beyoncé, ¿te parece bien?

- Vale, yo al equipo de fútbol de Maine.



...

¡Fuck!

...

YOU WIN this game, baby.

Pero aun y así sigo pensando que vale la pena.




¡Hasta la vista frikis!

domingo, 30 de septiembre de 2012

Hell's Office


¿Es usted feliz, Señor Joss?

Esta suele ser la pregunta con la que el psiquiatra al que el juez me obliga a visitar, como parte de mi condena por motivos absurdos e injustos que no vienen al caso, comienza las sesiones.


Aunque lo parezca, no es una pregunta sencilla. Porque, seamos sinceros, mi vida es un puto infierno. Y buena parte de la culpa la tiene mi trabajo. 

Odio mi puto trabajo, odio tener que venir cada día a la oficina, odio madrugar, odio el autobús, odio a los compañeros, odio del trabajo, odio a los clientes… Damn! Lo único que no odio es cobrar a fin de mes. Puto Capitalismo!

¿Será posible que esos piojosos comunistas del 15M tengan razón?, ¿Me equivoco deseando que aparezca un Breivik patrio que fumigue a toda esa escoria?.

Esto me recuerda un pequeño conato de enfrentamiento que tuve con una caterva de hijos de puta de este tipo.

Sucede que cerca de mi oficina están las oficinas de La Caixa (banco deleznable y que sólo merece la quiebra). Así que, hace ya un par de meses, dichas oficinas estuvieron sitiadas por un grupo maloliente de basuras humanas.



Las consecuencias de esto fueron dos, principalmente. Primero, cortaron una de las arterias principales de entrada a Barcelona, cortando el flujo de autobuses. Autobuses que yo necesito para volver a casa. Y segundo, cortando la boca del metro que hay delante de esas oficinas. Metro que es mi segunda opción para volver a casa.

La reflexión aquí es ¿Cómo puede un grupo de amotinados cortar la principal arteria de entrada a Barcelona? ¿Por qué los antidisturbios se limitaban a rodearles y seguirles con la mirada?

Usad la porra, hijos de puta!

A esas ratas amotinadas se les debe dispensar el trato que merecen: porras + coxis. Luego pasa lo que pasa, que se crecen y creen estar en el derecho de acampar durante meses en las principales plazas de las ciudades.

Esto con Franco no pasaba.


Pero sigo mi relato, que me pierdo. Un día, al salir del trabajo por la tarde, veo que esas alimañas tienen cortada la calle y no podré coger el bus. En este punto mis testículos comenzaron a hincharse como globos aerostáticos.

Así que me dirijo a la boca de metro, la cual estaba rodeada de inmundicia. A duras penas me abro paso entre largos cabellos llenos de garrapatas y olores nauseabundos provenientes de los que habían pasado la noche allí. Meándose encima, supongo.

Dedo destacar que yo iba en traje, así que noté varias miradas furibundas. Supongo que los muy gilipollas pensaban que yo sería un banquero o algo.


Ahí, en el puto medio, estaba yo, vestido con mi traje

En un momento, cuando ya estaba en pleno meollo, veo delante de mí a un piojoso con una enorme mochila cortándome el paso. Yo me acerco a él sin reducir mi marcha. De tan cabreado que estaba no quería ni perder un segundo allí en medio.

Veo que el piojoso me mira de reojo, así que no reduje la marcha, pensando que se apartaría. Pero no lo hico, así que tuve que parar en seco, dando un pequeño empujón a su mochila.

En realidad era un chavalillo sin media ostia, así que le digo con no muy buenas palabras “¿Me vas a dejar pasar o qué?”. El tío me miró unos segundos y finalmente se apartó.

Quizá no fui muy inteligente, pues ir trajeado en medio de aquella marabunta de piojosos es como llevar un cartel de “Kick Me” en el trasero. Lo peor del asunto es que, cuando me abrí (literalmente) paso hasta la boca del metro, descubrí que la habían bloqueado.

Y la poli mirando... Y las porras enfundadas...

¿Y a qué venía todo ésto? Coño! Quería hablaros de porqué mi vida era un infierno. Pues porque, entre otras cosas, odio mi trabajo. Y una de las cosas que más odio es la dinámica de las relaciones en la oficina. Odio la hipocresía, el poner buena cara a gente que te cae mal, aguantar gilipolleces de gente a la que sólo puedes desearle la muerte por collejas, etc.

Así que hoy voy a proponeros la “Trilogía de la Oficina”, tres costumbres especialmente irritantes que tengo que aguantar en mi día a día y que hacen que desee tener una UZI en mi maleta o que mi portátil esté lleno de Uranio y mi móvil sea el puto detonador.

En realidad son tres cortos que he ido escribiendo a lo largo del tiempo, en mis ratos libres, así que no esperéis demasiada "continuidad" (Marvel TM) en ellas.


Una de las costumbres “oficineras” más ridículas y lamentables es esa que dice que el día de tu cumpleaños debes traer pastitas para los compañeros.

Yo es que soy un poco sociópata y tiendo a odiar a todo el mundo, pero nunca he traído pastas por mi cumpleaños. De hecho, ni siquiera nunca he dicho nada el día de mi aniversario.

Considero que si realmente una persona me interesa lo suficiente como para compartir una efeméride de este tipo, la invitaría a tomar una cerveza. Pero traer pastas para recibir un hipócrita “felicidades” de gente con la tengo escaso trato, y para que se las coman personas con las que apenas intercambio un “buenos días” por la mañana y un “hasta mañana” por la tarde, es una gilipollez.

Porque no nos engañemos, de los compañeros “cercanos” de oficina, el 80% me importa entre poco o nada. Incluso hay un 10% de personas a las que no me importaría ver atropelladas por el camión de la basura.

En el sitio donde me sentaba hasta hace un par de meses podía ver la cafetería, y siempre me sorprendió la gente que llegaba por la mañana con la caja de pastas, entraba en la cafetería y la dejaba ahí.

A lo largo de la mañana entraba la gente, veía la caja, algunos preguntaban el porqué de su presencia allí e, independientemente de saber por qué estaba, o de conocer al cumpleañero, trincaban pasta y se la zampaban.

Un par de horas después, llegaba el cumpleañero con sus compañeros de café y acababan de dar cuenta de las pocas pastas que quedasen.

Vamos, que al final el gilipollas que cumplía años había repartido pastas entre toda la puta oficina, pese a que, de entre todos los que habían comido, ni el 10% sabían de quién era el cumpleaños.


Una de las cosas que más que fastidian de estas fechas (N. del T.: ésto se escribió en los días siguientes a la vuelta de vacaciones de verano) es la gente que vuelve de vacaciones sintiendo la irrefrenable necesidad de contarte, con todo lujo de detalle, sus aventuras estivales.

Joder, si realmente me interesasen dichos detalles los preguntaría, ¿no?. Cuando, por pura cortesía, pregunto “¿Qué tal las vacaciones?” lo que espero como respuesta es un no menos cortés “Bien” o el tópico “Bien, pero cortas”. Ya está! No quiero que me cuenten detalles, no me interesa dónde han ido, ni lo que han hecho. Todo eso me da igual!

En realidad creo que apenas conozco a 2 ó 3 personas por las que me interese sinceramente. Y a estas personas no les pregunto un escueto “¿Qué tal las vacaciones?”.

Pero lo que realmente me revienta el bazo, es la gente que se va 2 semanas a un resort en un lugar exótico y vuelve como si hubiese hecho un máster en cultura y folklore local. Tío, si te has pasado el día emborrachándote a costa de la pulsera de marras y sin salir de la piscina del hotel, no me vengas ahora contando mierda sobre las costumbres de los indígenas locales.

Este es uno de los motivos por los que siempre intento irme de vacaciones lo más tarde posible. Para que, al volver, a la gente se le hayan olvidado ya sus putas vacaciones y no me taladren.

Lo malo es que, al volver, la gente intenta tirarme de la lengua para que les cuente cosas. Si mi respuesta a la maldita pregunta “¿Qué tal las vacaciones?” es un “Bien” ¡No me preguntes si he ido a alguna parte!, ¡No me preguntes si he viajado! Si quisiera que lo supieses, te lo diría ¿no crees?

Todo esto viene a que llevo toda la puta mañana oyendo las batallitas veraniegas de un mongol que acaba de volver del puto Santorini. Ni que hubieses estado en El Dorado, macho, que es el puto Santorini. Es como la puta Menorca, pero más caro.


De todas las costumbres oficineras la peor de todas, sin duda, consiste en traer a tu hijo recién nacido a que lo vean los compañeros del trabajo.

Siempre lo he tomado como un acto de lo más vil y deleznable, hipocresía en estado puro, tan intensa que puede cortarse con una sierra mecánica. Una sierra mecánica de las de gasolina, no esas mariconadas eléctricas con mecanismos de seguridad que son incapaces de cortarte un brazo por accidente.

Si yo tuviese un hijo, y estuviese sinceramente interesado en que una o varias personas determinadas lo conociesen, les invitaría a venir a verlo al hospital. O, en su defecto, organizaría algún tipo de comida o cena en mi casa, una vez la madre y el niño estuviesen ya a buen recaudo en mi guarida y totalmente recuperados.

Pero si no considero a unas personas lo suficientemente dignas de venir a vernos al hospital o a casa, ¿a cuento de qué voy a querer llevarles el niño en persona?.

Me hace gracia cuando la madre aparece por la oficina con el niño, y todo el mundo se arremolina a su alrededor. Las zorritas suelen ponerse tiernas y siempre tengo la idea de acercarme y decirles aquello de “¿Qué, te gustan los niños? ¡Pues si quieres te hago uno!”.

Pero no deja de ser una situación de lo más incómoda. Coño, que es un bebé, es algo muy personal. A mí no creo que me hiciese mucha gracia que un montón de hijos de puta a los que apenas conozco lo estén sobando y acariciando como si fuese un perro.

Yo en estos casos suelo hacerme invisible. Un cortés “felicidades, felicidades”, un par de besos rápidos a la madre y desaparezco de ahí. De hecho, si algún día tengo un hijo, dudo que siquiera lo comente en la oficina. Lo mínimo imprescindible para exigir mi baja por paternidad y poco más.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Agenda Friki: Feria del libro de Ocasión

No estamos hablando del espantoso Día del libro, ese día en el que la mayoría de la gente sale a mirar libros como unos locos, compra sin ningún criterio y después de ponerlos en una estantería no los vuelve a mirar nunca más. Vamos a promocionar la Feria del libro de Ocasión Antiguo y Moderno de Barcelona.



Del 21 de septiembre al 7 de octubre en el Paseo de Gracia de Barcelona habrán unas casetas regentadas por libreros de verdad, nada del puto Corte Inglés, ni la Fnac, y sobre todo sin tener que aguantar ninguna caseta de algún asqueroso y lamentable partido político. Allí los protagonistas son los libros y sus aficionados.

Podremos caminar tranquilamente por la calle -esquivando a algún guiri despistado- mientras nos asomamos a algún puesto cuando algo nos interese, en esta ocasión no vamos a encontrarnos una cola esperando a que Mario Vaquerizo firme su ¿libro? ¿fanzine? ¿revista? a una panda de tontopollas lameculos con la sexualidad confundida.

- ¿Sabes que Mario Vaquerizo es heterosexual?

- Jajajaja, hostia, qué bueno.

- No, en serio, que dice que le gustan las mujeres.

- ¿Y por qué se ha casado con Alaska?


No, afortunadamente, esto no lo encontraremos en esta feria del libro


Siguiendo la comparación con el espantoso 23 de Abril día del libro (aquí en Cataluña también conocido como Sant Jordi, donde además regalamos rosas a las mujeres), nos encontraremos con unos precios bastante asequibles y ajustados (de ahí el nombre: Libros de Ocasión). Nada de esos ridículos 5% de descuento sobre un precio de 40€ ¿estas loco? A veces, en estos tiempos absurdos, como no soy un independentista furibundo me da por pensar que a lo mejor no soy catalán catalán, hasta que me piden un precio abusivo por algo que no necesito y pienso "Eso lo va a pagar tu padre, payaso", y entonces me digo: pues sí que soy catalán catalán.

En esta cruel era digital, donde el e-book va arrinconando cada vez más a los libros auténticos a una existencia oscura y fría, los frikis tenemos que hacer un esfuerzo por mantenerlos en nuestros degenerados corazoncitos.

Sí, es cierto, con un e-book puedes leer lo que quieras, pero ¿y la sensación de rebuscar entre un montón de libros y descubrir algo que no sabías que existía? Ese momento fascinante de haber encontrado un tesoro en medio de las ruinas de la literatura es absolutamente arrebatador.

Me he fijado que los que tienen un e-book pasan a leer mayoritariamente Best Sellers, en cambio yo leo lo que encuentro por ahí a precio de saldo, así que siempre estoy descubriendo cosas nuevas... algunas veces sale mal, otras veces sale estupendamente bien, pero en cualquier caso lo has descubierto tú solo y no puedes culpar a nadie por ello, así descubrí yo hace unos cuantos años a John Carter, ni más ni menos.



Con un e-book no se matan árboles, es un buen argumento, pero ya he dicho que yo, casi exclusivamente, leo saldos abandonados que descubro en las tiendas, esos que no quiere nadie, así que estoy cumpliendo una función carroñera muy necesaria en el eco-sistema de la literatura. No llegaría al nivel de hiena, ni siquiera al del buitre africano, más bien sería el escarabajo pelotero que hace una bola muy grande con la mierda que se encuentra en su camino y se lo lleva rodando a su casa para devorarlo allí. Así soy yo, amigos.

Yo soy un auténtico amante de los libros, me gusta su forma, el tacto del papel, su olor... aunque no practico la librofilia, ese aberrante acto de practicar sexo con un libro, acariciarlo lascivamente mientras lo abres, besarlo en las costuras, restregar tus genitales suave y lentamente contra su lomo mientras le dices: "así te gusta, ¿eh, putita? eres una best seller muy guarrilla ¿a que sí? sí, sí, ya sé lo que te gusta, zorra, por eso te has puesto tapas blandas, ¿eh? pues te lo voy a dar..."

...

Frikis Inside ya ha visitado La Feria del Libro de Ocasión Antiguo y Moderno y puede confirmar que en sus tenderetes podréis encontrar auténticas maravillas para los true frikis como vosotros, por ejemplo los cuatro primeros tomos del ciclo John Carter de Marte, todos los números de Lucky Starr de Asimov de la edición Bruguera a 3€ cada uno, comics de Bruguera como La Mosca Humana o 2001 la Odisea del Espacio de Kirby... por no hablar de los clásicos de la literatura a precios muy económicos, como Alicia en el país de las maravillas, El Arte de la Guerra de Sun Tzu, Cuentos de la Alhambra de Washington Irving, etc... ¡una ocasión irrepetible!

Yo mismo, en mi primera razzia, me he hecho con Tarzán y el hombre león, de Burroughs, Peón del Caos de Michael Moorcoock (&company) y tras la decepción que han sido el segundo tomo de Canción de Hielo y Fuego o el segundo de El Nombre del Viento, he decidido sumergirme de lleno en la fantasía de bajo presupuesto con La Primera Crónica de Glen Cook y La Suerte de los Ladrones de L. Flewelling. Cuatro libros por al asombroso precio de 7,50€. Ya os lo dije: función carroñera indispensable.

Y tengo que volver a por más.

¡Hasta la vista Frikis!

lunes, 17 de septiembre de 2012

ZX Spectrum 128K +2 (Tecnología de la buena)

Debido a la lamentable tecnología que utiliza mi archi-enemigo Joss en su base secreta, desde donde intenta dominar el mundo, las pasadas navidades me decidí a regalarle una computadora que le será muy útil para sus diabólicos propósitos: un Spectrum 128K



Los Umpa-lumpa del Dr. Joss fueron incapaces de concebir la avanzada tecnología del Spectrum, así que las prodigiosas mentes de Joss y Juls tuvieron que trabajar juntas de nuevo, como cuando salvaron al mundo de los planes de la entidad cósmico-demoníaca conocida como: Jorge Javier Vázquez, AKA: Devorador de almohadas.

Nos dispusimos a instalarlo con nuestras neuronas trabajando al 120%, pero rápidamente descubrimos que en las televisiones actuales es imposible encontrar el canal del Spectrum. Tanta pantalla plana, tantos megaherzios y tanta hostia para no detectar el Spectrum cuando lo conectas, pues vaya puta mierda de tecnología moderna.

Venciendo la decepción inicial rebusqué entre los múltimples almacenes secretos de los que dispongo para mi guerra contra el mal (casa de mis padres) y recuperé una televisión de tubo que podríamos utilizar con el Spectrum.



Nuestro tesón, capacidad intelectual y mucho tiempo libre consiguió lo imposible, habíamos detectado al fin el canal del Spectrum y empezamos a planear la programación de aquella bestia computacional para controlar hasta el más mínimo detalle de la base secreta del Dr. Joss (el nuevo y mejorado HAL).



Pero ¡HORROR! ¡el teclado no funcionaba! ¿Me habían engañado en el mercado negro? Las armas pesadas comunistas funcionaban a las mil maravillas, pero el grueso de la compra era claramente el SPECTRUM ¿me habían estafado millones de rublos en esta transacción fraudulenta? Alguien iba a pagar muy caro esa traición...

"Aunque no nos precipitemos", nos dijimos, tal vez el viaje en el caza soviético había estropeado los delicados circuitos del Spectum, así que antes de empezar un baño de sangre con nuestros proveedores decidimos comprobar si efectivamente había algún desperfecto visible en la mercancía.



No teníamos ninguna duda sobre el único resultado posible, nuestros coeficientes superiores combinados consiguieron arreglarlo gracias al uso de la telekinesia, el vudú caribeño y unos cuantos golpecicos para levantar el polvo de la placa (técnica de reparación más popular en los 80).

Mosqueados por esta falta de profesionalidad criminal al no entregarnos la mercancía en perfecto estado de funcionamiento le echamos un vistazo al resto del envío cuidadosamente.



Todo parecía estar bien, la pistola, los casettes, el jostick... había llegado el momento de comprobar la potencia sin límite del Spectrum y sus accesorios. Un poder quizá solo comparable al Cubo Cósmico, al Guantalete del Infinito, a la Corona de la Serpiente... todos juntos.

¿Qué programaríamos primero? ¿El control de seguridad de su mini estación atómica experimental? ¿el control de vuelo de los cohetes teledirigidos de largo alcance? ¿la máquina de café del comedor de su ejército de esbirros?

¡Qué coño, vamos a poner un juego!

Buscamos algún icono de los videojuegos entre los casetes y allí estaba: GAME OVER



Y esperamos...

Y esperamos...

Y esperamos...

Joder, no me acordaba que había que esperar tanto...



Y esperamos...

Y esperamos...

Y esperamos...

Pero la espera mereció la pena, al final cargó un juegazo, entretenimiento digital en estado puro.

De nuevo viajamos entre los mundos fantásticos que nos brindaba el binomio Spectrum + Game Over, con una calidad de imagen brutal paseamos ante impresionantes columnas azules y suelos de cesped verde tan reales que casi podías sentir su húmedo tacto entre tus piernas.

Maravillosa sensación embriagadora antes de morir mil veces.



Pero no teníamos suficiente, queríamos más de esa calidad pixelada y colorida, tan fiel a la realidad y a las carátulas de los juegos (Azpiri grande), así que aplazamos un poco más la implementación de los sistemas de defensa de última tecnología para la base secreta de Joss y nos dispusimos a emular a T. J. Lazer...



Y esperamos...

Y esperamos...

Y esperamos...

Recuerdo que Robocop fué uno de los primeros juegos que probé en máquina recreativa. Mi abuela Cristina, en paz descanse, me dió cinco duros para echar una partidica. Lo que lo convierte en una de mis primeras experiencias laborales... ¡gracias yaya!

Violencia cruda y desmedida ejecutada por un cyborg gigante, máxima calidad para un jovencito friki en ciernes.



Y una cosa llevó a la otra... no, no empezamos a enrollarnos entre nosotros, putos degenerados, empezamos a cargar otros juegos.





Recordamos algunos logos de la época, aunque fueron ampliamente ignorados por la juventud ochentera, porque el que se drogaba no jugaba al Spectrum, y al que jugaba no le daba tiempo a drogarse entre muerte y muerte, ¡la vida terminaba demasiado deprisa!



Más juegos y más esperas.



Putos programadores de videojuegos sin cerebro del Spectrum... os odio... ¡Y OS AMO! En esto me habéis convertido, en un adicto a la dificultad y a la fustración en los videojuegos.

Tan larga fué la espera entre carga y carga que, la primera entre mis concubinas, también se retrajo 20 años al pasado y comenzó a hacer cosas raras.



No es que no la dejásemos jugar con el Spectrum, por algún defecto congénito psicosomático ella no quería unirse a nosotros, es más, nos llamó frikis y quiso que dejásemos de jugar ¡para ir a cenar! lo sé ¡absurdo! En ese mismo instante medité seriamente meterla en un sanatorio mental pero al final decidí que esperaría un poco más.

Y como epílogo una pregunta:

¿Hay una imagen que represente mejor la paciencia y optimismo de un niño en los 80?



Yo creo que no.

¡Hasta la vista Frikis!

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