Pero eso no me desanima, no señor. He seguido un largo camino para llegar hasta aquí y puedo ver uno más largo y brillante que me queda por recorrer todavía...
En fin, desde que de chavalín acompañaba a mi padre todos los domingos al kiosco a comprar el periódico y el buen hombre aprovechaba para comprarme un comic (normalmente un Jabato, un Conan, un GiJoe o un Transformers), ya despuntaba como friki de élite.
Si hubiese sido gordo y feo lo hubiera sabido todo el mundo, pero mi aspecto inmejorable y mi noble porte no dió pistas a nadie de la fiebre friki que me quemaba por dentro.
Mis padres lo sospechaban, ya que cada vez que hacían una película de Star Wars en televisión (no entró un vídeo en mi casa hasta muy, muy mayor) me ponía como una moto para que todo el mundo la viese conmigo.
Mis hermanas también intuían algo, porque prefería jugar sólo con un centenar de figuritas de plástico a mi alrededor (como ya expliqué aquí mismo en su día) que ser sociable y aceptar algún juego estúpido que me impusiera el "amiguito" de turno.
Pero mis profesores de octavo de E.G.B, esos tarugos de mente estrecha y retrógada, intentaron impedirme ser un FRIKI COMO DIO MANDA!!!! Y aquí estan las pruebas de aquella brutal represión.

Jejeje, era todo un anarquista incontrolado ¿eh, amigos?
Pues menudo broncazo me llevé de mis padres con cada una de las frasecitas de marras.
Pero aquí estoy, friki y orgulloso de serlo. Y desde aquí os increpo: ¡No lo conseguisteis, malditos necios creadores de "normales"! ¡He vencido! ¡Lo he logrado!
Y preparáos porque, después de un inmerecido período de vacaciones lleno de frikadas, la semana que viene vuelve a FRIKIS INSIDE con todos nosotros ¡EL INDEFINIDO JOSS! ¿o era indefinible? bueno, qué mas da... de todas formas estad atentos ¡a vuestro blog amigo!