lunes, 28 de marzo de 2016

Cuentacuentos y leyendas: Abel y la cuchara mágica

Hace mucho, mucho tiempo que escribí una leyenda facilona, un cuento para adolescentes sencillo y un poco tontorrón al estilo de los Cuentos de la Alhambra, de Washington Irving y que creí perdido irremediablemente en las lagunas digitales del tiempo.





Afortunadamente la casualidad ha invocado su magia una vez más y lo he encontrado en una copia de seguridad que guardaba por ahí, así que, aunque no lo queráis, aquí esta el cuento de 
Abel y la cuchara mágica:



Érase una vez, en el tiempo en que los árabes todavía reinaban imbatibles en España, vivía en la hermosa villa de Medinaceli un joven y prometedor médico judío desesperado por los numerosos casos de muerte por picaduras de animales venenosos que sufría su comunidad.

Abel, que así se llamaba nuestro joven protagonista, contemplaba impotente la inutilidad de los conocimientos médicos de sus maestros para destruir el veneno y se desesperaba cada día más al contemplar el dolor de sus pacientes.

Un día, después de enterrar a una joven que había muerto con terribles convulsiones por la picadura de una extraña víbora, nuestro amigo Abel, atormentado, decidió pasear por la biblioteca de la sinagoga buscando algo de paz y sosiego, pero una vez allí, como por encanto, descubrió una pequeña estantería con libros que no había visto nunca antes.

Abel, presa de una fiebre enfermiza, se dedicó en cuerpo y alma al estudio de los libros prohibidos que desvelaban los misterios cabalísticos de la vida y la muerte, haciendo caso omiso de los consejos del anciano rabino, que le pedía que no siguiese por ese camino.

Al cabo de un tiempo y muchos experimentos fallidos, consiguió forjar una cuchara de plata cubierta de grabados cabalísticos, en la que, si se deshacía nieve pura y virgen, el líquido resultante se convertía en un efectivo antídoto contra todo tipo de venenos, pero tal efecto en el líquido solo duraba unos pocos segundos.

No tardó mucho tiempo hasta que la noticia de tal prodigio llegó a los oídos del sultán de aquellas tierras, que de inmediato reclamó la presencia del joven médico judío y su infalible cuchara mágica.

Sin otra opción posible, Abel se dirigió a la corte del sultán escoltado por una docena de soldados y llevando su cuchara mágica y un buen montón de nieve en el zurrón para mostrarle su trabajo al sultán.

La nieve provenía de la cima de una montaña cercana a la casa de Abel, y él la guardaba en un agujero excavado muy profundo en el sótano de su vivienda, en la que se mantenía fresca durante mucho tiempo.

Pero el trayecto era largo y la temperatura subió a medida que viajaban, y a pesar de los cuidados que Abel puso en mantener la nieve en su estado sólido, ésta acabó deshaciéndose poco a poco hasta desaparecer por completo antes de llegar a su destino.

Una vez frente al sultán, en el salón principal de su magnífico palacio, Abel intentó explicarle de rodillas las condiciones de la magia de la cuchara y que sin nieve no podría efectuar ningún antídoto contra ningún veneno.

El desconfiado sultán no creyó ni una palabra de los ruegos de Abel e hizo que trajesen una cobra en un cesto obligando a nuestro protagonista a que introdujese la mano para que probase la veracidad de su mágica cuchara.

Y aquel fue el final de Abel; retorciéndose de dolor sobre el frío mármol y bajo la indiferente mirada de la corte del sultán, aferrando en su mano el mayor logro de su vida, el que ahora también era el causante de su muerte.







No tiene mucho sentido, ¿verdad? pero, ¿acaso la vida y la muerte tienen algún sentido?

La casualidad, el conocimiento... el poder, la servidumbre... la enfermedad, el dolor... la experiencia, la curiosidad.

Últimamente la gente no quiere detenerse mucho tiempo a meditar sobre la vida, para entender a otra persona, para escuchar al vecino, para aprender... todo tiene que ser inmediato y completamente satisfactorio, o no dedicamos ni un solo segundo a reflexionar sobre lo que nos rodea.

Y hasta aquí mi reflexión gratuita de hoy.



¡Hasta la vista, frikis!



lunes, 21 de marzo de 2016

La Marca del Anticristo - Código de Barras

Hace ya un tiempo, paseando por las fiestas de mi barrio, se me acercó un tipo pequeñito y moreno y me dió un panfleto con una portada absolutamente acojonante:





LA MARCA DEL ANTICRISTO 
¡ESTA PREPARADA!


Podría perfectamente ser una portada de una novela de ciencia ficción de los 70, puede ser que por eso me cautivara inmediatamente.

El panfleto empieza explicando qué es el codigo de barras, cómo funciona, cuándo se implementó, etc... de forma clara y concisa, es extrañamente didáctico, y cuando empiezas a disfrutarlo a nivel intelectual te encuentras el primer WTF?!


“Dentro de pocos años se empezará a marcar el número de identificación (cifrado en código de barras), en cada uno de los miles de millones de habitantes del mundo.”


Lo curioso es que, como reza el mismo panfleto al final del mismo, este folleto fue escrito en 1991, y mirando el calendario actual resulta que estamos en 2016... han pasado 25 malditos años desde que se realizó esta extraña profecía... entonces ¿qué coño significa eso?

Lo primero que me viene a la mente es que si el código de barras es el símbolo del anticristo, hay que admitir que el demonio lleva un retraso bastante grande en tatuarnos su marca a todo el mundo.

Un retraso a todas luces injustificable que me hace sospechar que dicha concesión la tiene una empresa española. No me extrañaría oír que, dentro de poco, este proyecto sufrirá repentinos y abultados sobre costes.

Fuck you, bestia del demonio, las empresas españolas hacemos las cosas a nuestro ritmo. Si querías seriedad en el desarrollo y las fechas habérselo encargado a una empresa alemana, capullo, ahora ajo y agua.

Marca España en el Apocalipsis, podéis esperar sentados, chicos.






"El número de identificación se esta convirtiendo en Único, pues se esta uniformizando con él, licencias de conducir, pasaportes, seguro social, cédula electoral, etc..."


Mi carnet de conducir no tiene código de barras. mi pasaporte tampoco, mi carnet de la seguridad social no...  PERO MI TARJETA CENSAL SÍ!!!!!!!!!!!

Un acierto entre Cuatro para mí es algo muy real en lo que pensar... no neguéis la evidencia, putos ateos, el señor nos envía las señales....



“Una identificación única es una realidad no sólo en Bolivia, sino ya en todo el mundo.”


Joder, puto Partido Popular y sus recortes en I+D, hasta Bolivia nos ha avanzado en esto de identificar a los hijos del mal de forma evidente.





Y la cosa sigue con más frases WTF?! que no tienen ningún desperdicio:




“Con la tecnología actual (de este tiempo del fin), el gobierno del Anticristo utilizará el código de barras (binario) para marcar, identificar y controlar las actividades de todo ser humano.”


Pensaba que eso lo hacía Google con su buscador y también Apple con sus estúpidos iPhone, no una simple representación gráfica de números, pero bueno, me fío de esta gente porque parece que saben de lo que hablan. Como Urdangarín en sus declaraciones ante el juez.

Me extraña también el comentario de “binario”, los procesadores también funcionan con un código binario, ¿los ordenadores son el mal? ¿los móviles son el mal? ¿nuestro adorado robot Cortocircuito es el mal? ¿o solo la representación gráfica con barras negras es la señal de la bestia?

A todo esto, ¿en qué queda el Código QR? Que en realidad no es más que un código de barras bidimensional y se esta usando cada vez más... yo sugiero que lo incluyan en el panfleto cuanto antes mejor, porque "la tecnología actual" avanza echando virutas.






“Con esta marca binaria que las computadoras descifran a la velocidad de la luz, las personas podrán efectuar cualquier transacción comercial de compra y venta, sin utilizar dinero en efectivo...”


Primero: La velocidad de la luz en el vacío es por definición una constante universal: 299.792.458 m/s. No entiendo como puede aplicarse a la lectura de un código de barras por un ordenador. También puede ser porque sea un poquito corto.

Segundo: Si las máquinas leyesen tan rápido los códigos de barras, ¿por qué siempre hay cola en los cajeros de los supermercados? A veces la cajera pasa 4 veces el puto código de barras por el lector y no hay manera, y entonces tiene que llamar a Osvaldo por el megáfono para preguntarle el precio de mi crema para las hemorroides DELANTE DE TODO EL MUNDO. A veces creo que lo hace a propósito la muy hija de puta.

Tercero: Si el banco no ve dinero efectivo en tu cuenta bancaria, no va a permitir esa transacción, por muy infernal que sea ese código de barras, desgraciadamente el dinero en efectivo es totalmente necesario para que un mindundi como yo se pueda sentar en una silla sin sentir un desagradable escozor en el ojet, ¿vale?



“Por ejemplo,el número en código de barras de la cinta magnética de esa tarjeta [de débito o crédito], será cambiado de lugar: la frente o la mano derecha de todo ser humano. Ahora (2005) sabemos que el cambio mencionado en 1991, se puede lograr mediante un microchip implantado bajo la piel con tecnología de identificación mediante radiofrecuencia RFID.”


La cinta magnética de una tarjeta de crédito no lleva un código de barras. Un código de barras son líneas negras sobre un fondo blanco. No mezclemos cosas, coño, el binario es el binario, y el código de barras es un código de barras (creo que esto ya lo dijo Rajoy en su día). La cinta magnética lleva su información grabada gracias a la magia de la electricidad. Magia buena, claro, de la que nos envía Jesucristo montado en su velociraptor.

Otra cosa: ahora estamos en 2016, no en 2005, llegas a mis manos 11 años tarde, maldita sea... y además, con tantos años bailando esto parece un mal remake de Regreso al Futuro.

Entonces, que yo me aclare ¿ahora el mal es el microchip? ¿Cualquier cosa que lleve información cifrada en sí misma es el mal? ¿La impresora de Guttenberg era el mal? ¿Un USB es el mal? ¿El DNI es el mal desde siempre o solo desde que añadieron la letra al final?






""Y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre" (Apoc. 13:17). ¿Se dio cuenta? ¡El apóstol Juan en el libro de Apocalipsis ya nos habló del dinero electrónico!"

Las faltas ortográficas son originales del panfleto, que conste que yo lo copio literalmente.


Eeeeehhhhhh, coño, y también vió los sellos de los seguratas en las manos para volver a entrar a los garitos y consumir.

Aunque pensándolo bien en esa frase no dice nada de dinero, solamente que había que tener una marca para comprar y vender, igual que hay que poseer un permiso del ayuntamiento para poder poner un puesto en el mercadillo los domingos y vender braga-fajas. Y no por ello la braga-faja predice el fin del mundo... ¿o sí?



"Tú has debido notar que hay dos barras verticales negras y dos blancas a laizquierda, al centro y a la derecha. El número que representan es 6 a la izquierda, 6 al centro y 6 a la derecha.... ¡666!"


Lo cierto es que esta es una aseveración muy sofisticada, en cierto modo me sorprende que hayan llegado tan lejos en este punto. Observemos más de cerca.



En un código de barras, el 6 estaría reflejado por:

barra-espacio-barra-espacio-espacio-espacio-espacio


Como en un código de barras normal efectivamente aparecen 3 separadores con este formato:

barra-espacio-barra



Que es el principio de la codificación del número 6, pues dicen que es el 6, PERO NO LO ES!!!!!!

Obviamente eliminar lo que no te interesa de un número, no hace automáticamente el número que a tí te interesa. Lo sabré yo, que:

a) el primer suspenso de mi vida fué en matemáticas porque el profesor no me creyó que donde ponía 125 en una respuesta del examen, yo veía claramente un 129.

b)  he intentado cobrar repetidas veces un número de la ONCE porque coincidía la primera parte del número premiado y no ha habido manera de que me lo pagasen.


Pero muy buen intento, oye. Casi le da un cierto toque coherente a los argumentos. Casi.



"Ahora (2005), tenemos otro dato adicional: Bill Gates, en código ASCII, tiene un número 633. Bill es el tercero (3) en su dinastía. "Three" (tres en inglés) es también su apodo. Sumamos 663 + 3, ¡nos da igual a 666!"


Ahora sí que la han clavado, no hay duda.

Los demonios del infierno nos tatuarán a Bill gates en las manos o en la frente, y eso será la llegada del Apocalipsis.

Y todo tiene sentido. Las señales estaban ahí. El sufrimiento infernal que tener que aceptar las actualizaciones automáticas de Windows.

Un momento, yo nací en un día 6.
Y si al mes en el que nací le restas un número en concreto, también sale 6.
Y cuando iba a Cuenca de vacaciones, hemos llegado a ir en un Seat 6 personas todo el viaje.
Si lo unes todo, sale 666.

Wait a second... ¿eso significa que el anticristo... soy yo?





Amén a todo hermanos del frikismo.



¡Hasta la vista, frikis!



lunes, 29 de febrero de 2016

Obra de teatro: Madurez sexual

Esta pequeña obra la escribí hace más de 10 años, cuando todavía era joven y alocado, antes de verter mis depravadas inquietudes en este blog.

Escrito en una época en la que mi madurez sexual llegaba a su apogeo, su cénit. O eso es lo que escribirán de mí los estudiosos del teatro y la literatura en el futuro, llenando páginas y páginas de biografías no autorizadas que incluirán detalles escabrosos de mi vida amorosa (de los cuales ciertos serán el 50% por lo menos).





Disfrutad, pues, de mi primer obra teatral llamada: MADUREZ SEXUAL



El escenario es una pequeña cabaña vikinga de troncos, muy simple, con un hogar encendido y un gran puchero encima, al lado una enorme pila de leña, cerca hay una cama con armazón de madera tallada y un colchón de paja, en medio del escenario una mesa con una jarra y cuatro sillas todo ello de madera oscura y de aspecto robusto. 

Se ven movimientos bajo la manta de la cama y se oyen unas risitas, una pareja parece estar pasándoselo bien.

De improviso se abre la puerta y aparece un hombre grande con una barba exagerada.

Un individuo bajito y delgadito sale de debajo de la manta y sale disparado por la ventana.

Una mujer despeinada y con una pequeña túnica arrugada de lana sale también de debajo de la manta y se encara al hombre que deja caer el hacha con los ojos desorvitados.



OLAF: ¡¡Brunilda!!  - grita el hombre con la cara desencajada.

BRUNILDA: Yo misma.  - mientras se levanta y arregla un poco el pelo.

OLAF: ¡Por todos los dioses del sagrado Valhalla! ¡¿Qué es esto?!

BRUNILDA:  Olaf, no hagas una montaña de un grano de arena... 

OLAF:  ¡Te he pillado en la cama con otro, mujer!

BRUNILDA:  ¿Con otro? Sabes perfectamente que era tu primo Gunar, yo no me acostaría con cualquiera.

OLAF:  ¡Eres una adúltera! Me paso el día en el bosque talando árboles para ganarme el pan y tú te acuestas con... con... ¡mi primo!

BRUNILDA:  No grites que ya te oigo; además, ¿y qué? es sólo sexo, no guardo ningún sentimiento especial hacia él.

OLAF:  ¡Pero si Gunar es el tonto del pueblo!

BRUNILDA:  ¿Te hubiese gustado más que fuese el jefe del poblado? ¿o el herrero?

OLAF:  Si te digo la verdad, sí. Al menos no me sentiría tan estúpido.

BRUNILDA:  A quien tiene que hacer sentir algo es a mí, y lo hace… me satisface sexualmente, y no solo a mí si no a la mujer del jefe y a la del herrero entre otras.

OLAF:  ¿Ah, si? - pregunta interesado. - ¿y… qué les hace?

BRUNILDA:  Da igual, no lo entenderías - se gira para arreglar la cama desecha.

OLAF:  ¡Exijo saber qué te hace!

BRUNILDA:  Te repito que no me chilles, que estoy a tu lado. Si tanto te interesa, se preocupa por mis necesidades, me escucha y luego las atiende... además me deja ponerme encima.

OLAF:  ¡Te deja ponerte encima! ¡Por Odín que mataré a ese cerdo! - hace ademan de coger el hacha.

BRUNILDA:  ¡Tú no harás nada en absoluto!

OLAF:  ¿Eh, qué? - desconcertado - ¿Pero cómo podré vivir con mi honor mancillado?

BRUNILDA:  Podrás vivir exactamente igual, sólo que ahora tendrás que agacharte en los umbrales de las puertas para no quedarte clavado. En cuanto a tu honor lo abandonaste cuando Sigmund te retó a luchar y alegaste "incontinencia estomacal".

OLAF:  ¡Todo el mundo sabe que no se puede combatir sufriendo incontinencia estomacal! Y menos con el héroe del pueblo, Sigmund "Brazosangriento" Jorgson.

BRUNILDA:  Y al cabo del mes, cuando ya no servía la excusa, te fuiste a casa de unos parientes lejanos. – sonríe acusadoramente.

OLAF:  Les atacaba una manada de lobos, necesitaban todos los hombres que pudiesen acudir.

BRUNILDA:  Por cierto, fué durante ese viaje que me visitó Gunar por primera vez. Fué muy gentil… entre otras cosas - se estremece.

OLAF:  ¿Es que ya no se respeta nada? Yo me voy a salvar un pueblo de una horda de lobos infernales y mi mujer me engaña en mi ausencia.

BRUNILDA:  Nadie te pidió que fueras.

OLAF:  Y... ¿qué te hizo?

BRUNILDA:  ¡¿Otra vez?! - se empieza a impacentar.

OLAF:  Tendré que matarlo. No tengo otra opcion. Le abriré el pecho, me comeré su corazón, le daré sus tripas a los cuervos y luego...  – empieza a enumerar utilizando los dedos como si de la lista de la compra se tratase.

BRUNILDA:  Creo que llegados a este punto deberías saber otra cosa, Sigmund te dejó en paz porque... porque me acosté con él.

OLAF:  ¡También con él!

BRUNILDA:  No te sulfures, solo fué una vez y es un verdadero desastre en la cama.

OLAF:  ¿Ah, sí…? ¿y… y... qué hizo?

BRUNILDA:  Básicamente lo mismo que tú… acabar demasiado pronto.

OLAF:  No me gusta lo que estas insinuando, Brunilda.

BRUNILDA:  No insinuo nada, afirmo. Pero tranquilo, no sois los únicos del poblado.

OLAF:  ¿¡¡Es que te has follado al pueblo entero!!?

BRUNILDA:  No, me lo han contado sus mujeres. ¡Y no me chilles! 

OLAF: Pero las mujeres no deberíais hablar de “esas” cosas… debeis ser el pilar del hogar, trabajadoras abnegadas, criadoras de nuestros hijos, cuidadoras del ganado…

BRUNILDA: …limpiadoras de ropa, hacedoras de comida, cortadoras de cesped ¡y encima unas putas solícitas en la cama! Yo tambien tengo una vida y quiero disfrutar de vez en cuando ¿acaso yo te recrimino cuando te subes al drakkar y te vas todos los veranos de saqueo con los amigotes, eh?

OLAF: Eso es distinto, los hombres debemos mantener el ‘status quo’ dominante de nuestro poblado y eso requiere ciertos… mmm… sacrificios.

BRUNILDA: Es decir, que no te lo pasas bien.

OLAF: No, no, nada bien.

BRUNILDA: Pues eso no es lo que comenta orgulloso tu amigo Sven en la taberna cuando bebe un par de hidromieles. Dice que la última parada antes de volver siempre es en “Las Valkirias Locas”, que por lo que tengo entendido es un conocido parque de recreo para adultos ¿no?

OLAF: Ese Sven es un bocazas, un día se durmió boca arriba y se encontró con que había anidado en su boca una familia entera de focas noruegas. – dice resentido.

BRUNILDA: Sven nunca duerme boca arriba… ¡ups! – se tapa la boca rápidamente con la mano.

OLAF: ¿Qué has querido decir con eso? – al cabo de un instante de silencio comprende - No, no, él también no… - baja la cabeza resignado.

BRUNILDA: Aquello fue antes de conocerte… bueno, ya lo sabes todo, nunca he sido muy remilgada, deberías haberlo sospechado después de lo que te hice en nuestra primera cita.

OLAF: Pero yo creí que te gustaba.

BRUNILDA: Por supuesto que me gustabas, si no, no te lo hubiese hecho y todavía me gustas. El amor es amor y el sexo, sexo. Yo te quiero Olaf, como sé que tú me quieres a mí y siempre estaré contigo como tú siempre vuelves despues de estar con alguna valkiria loca… 

OLAF: Pero…

BRUNILDA: Te aclararé todos tus miedos: tus hijos son tuyos, eres el hombre que más alegrías me ha dado en la vida y no se me ha pasado por la cabeza dejarte nunca.

OLAF: Solo tengo tu palabra.

BRUNILDA: Solo tenías mi palabra cuando te dije que que no caería sobre nosotros el Ragnarok si no invitábamos a tu madre a venir a casa durante aquel fin de semana... y solo tenías mi palabra cuando te dije que no tenías nada raro en el trasero después de limpiarte con una hiedra venenosa…

OLAF: Hemos vivido muchas cosas juntos, ¿verdad?

BRUNILDA: Cosas maravillosas, sí… y cosas no tan buenas… pero juntos lo hemos superado todo… ¿qué tal si lo arreglamos todo con un colchonazo de categoría? – dice con complicidad.

OLAF: -hacia el público- Siempre pensé que una mujer liberada sexualmente era inteligente y madura, ahora pienso igual solo que desearía haberme casado con alguna tonta. De todas formas, si no puedes vencerlas, únete a ellas. - hacia Brunilda - Vale, pero lo hacemos como yo diga que tengo un disgusto muy grande – con cara de niño enfadado.

BRUNILDA: Vaaaaaale, tonto… – dice mientras corriendo se meten los dos bajo la manta y se oyen risitas y se ven movimientos bajo la manta (nada explícito, esta obra es moralista no pornográfica, aunque en otras versiones previo pago del copyright…).




FIN.





¿Os ha gustado? 

Si es que NO, escribid un comentario.

Hasta la vista, frikis.


lunes, 11 de enero de 2016

Kindergarden Wars (little Sun Tzu stories)

En la clase de mi hijo ha entrado un niño nuevo a medio curso, y ha resultado ser un niño bastante violento. Eso no le ha molado nada a mi pequeñín, porque antes de eso, él era el niño violento de la clase y en consecuencia, ahora esta un poco desubicado al verse desplazado en su estatus social.




No se si lo sabréis, pero las guarderías son una maldita lucha sin cuartel por la supervivencia del más apto, donde, en contadas ocasiones, parece reinar una falsa apariencia de calma y quietud, incluso de buen rollismo, pero donde cualquier mal gesto con un juguete o incluso una mala mirada puede desatar la batalla más cruenta que uno pueda imaginarse.

Es por eso que a mi vástago, para educarlo de manera práctica, antes de irse a dormir yo no le leo "Los tres cerditos" o "Caperucita Roja" como la gente normal, yo le leo EL ARTE DE LA GUERRA, de Sun Tzu.




Y he hecho bien, porque ha resultado perfectamente aplicable en su entorno diario. Dejad que os cuente un ejemplo:

El otro día, cuando Juls Jr. entró en su clase, vinieron todos los niños a saludarle con sonrisas y alegría, pero de pronto, vino ese nuevo mocoso descerebrado y abriéndose paso a empujones entre el resto de alegres niños le soltó una palmada malintencionada en el pecho a mi hijo.

La profesora actuó rápidamente y separando a los niños, se llevó al descerebrado a parte para explicarle que no se pegaba a los otros niños, que "eso esta muy mal".

Mi hijo, que en esos momentos había pasado de la sorpresa más absoluta a una calma tensa, lucía una mirada extraña...


"Triunfan aquellos que saben cuándo luchar y cuándo no"



Pasado el momento y solucionado "aparentemente" el conflicto, todos los niños se pusieron a jugar con sus cosas, pero yo seguía viendo a mi hijo algo pensativo mientras se acercaba a la mesa a pintar. Se comportaba de una manera introspectiva, concentrado en el color que tenía en la mano y en la hoja de papel que tenía delante...


"Antiguamente, los guerreros expertos se hacían a sí mismos invencibles en primer lugar, y después aguardaban para descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios"






Una vez mi chiquillo pintó un sol precioso y muy detallado (y no lo digo porque sea su padre), empezó a echarle miradas al niño descerebrado descubriendo que había empezado a jugar con un coche de madera pasándolo por encima de un cuento y estropeándolo un poco ya de paso.

Mi hijo siguió pintando algunos garabatos estilizados y muy bonitos sobre el papel con diferentes colores mientras no perdía de vista al niño violento.


"El que está bien preparado y descansa a la espera de un enemigo que no esté bien preparado, saldrá victorioso"


El niño descerebrado dejó el coche de madera y empezó a coger cuentos acolchados para estirarlos e intentar romperlos, como de seguro su naturaleza destructora le impelía a hacer.

En ese momento, mi hijo se separó de la mesa y pegando su espalda a la pared, comenzó a moverse siguiendo la pared muy despacio.


"Desplázate suavemente en la dirección por donde seas menos esperado"






El niño descerebrado había decidido restregar el cuento contra la cabeza de una niña con fuerza aprovechando que la profesora estaba cambiándole el pañal a otro niño y no les podía prestar mucha atención al resto de chiquillos.

En ese momento Juls Jr. decidió entrar en acción y empezó a alejarse de la pared dirigiéndose de forma errática al centro de la clase, mirando al suelo, seguramente buscando algún juguete con el que pasar un buen rato.



"El arte de la guerra se basa en el engaño. Por tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad"


De repente, mi hijo salió de su estado errante, se dirigió como un rayo hacia el niño descerebrado que en ese momento estaba de espaldas molestando a la niña inocente y le arreó un manotazo en la cabeza con la mano abierta.

Con la misma rapidez con la que llevó a cabo su ataque se dió media vuelta y desapareció del lugar moviéndose tan grácil y sigilosamente como un ninja envuelto en una sombra de humo oscuro en una noche sin luna.



"Aquel que domina el artificio de la diversión saldrá victorioso"






El niño descerebrado se giró para ver quien le había arreado y lo que vió más cerca suyo fué a otro niño sentado y jugando con un instrumento musical en las manos totalmente ajeno al drama que se había desarrollado unos segundos antes.

La limitada inteligencia del niño descerebrado le hizo levantarse e ir a pegarle al pobre niño músico, que recibió un golpe seco en la cabeza, y reaccionando a la defensiva, empezó a mover los pies para tratar de alejar a su atacante, que a su vez se llevó una patada en la espinilla.



"Avanza por caminos apartados y engaña a tu enemigo con señuelos"







Y aquí termina esta pequeña historia de traición, estrategia, y venganza, esperando que haya sido del agrado de vuestras mercedes.

Moraleja: mi hijo es fuerte y aprende rápido, uno de los finales que barajamos su madre y yo es que finalmente acabará liderando la resistencia contra Skynet y su ejército de máquinas del futuro, postraos ante él y mostradle el respeto que merece, bitches.


¡Hasta la vista frikis!





PD: Este pequeño relato es una dramatización extrema y totalmente ficticia de la vida de un niño de guardería. Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

PD2: Basado en hechos reales.

PD3: Estas postdatas no son las contradicciones que estáis buscando...


lunes, 4 de enero de 2016

Juegos de pc que nos hicieron frikis: Monkey Island (Parte I)


Leía yo el post de Juls dedicado al Alone In the Dark y, posteriormente, los comentarios donde se hablaba sobre el mejor juego de la historia y no podía por menos que mover negativamente la cabeza y señalar con desdén la pantalla del ordenador.


CLICKAR PARA VER EN SU MÁXIMO ESPLENDOR



"Pobres mongolitos" me decía a mí mismo, mientras leía con estupor que Juls hablaba del Civilization, otro se descolgaba con el Diablo y, como inevitablemente sucede cuando se habla sobre el mejor juego de todos los tiempos, siempre hay el típico chistoso que saca a colación el "Final Fantasy 7".

El único comentario que me arrancó un destello de aprovación, fué el de Lord Rilengard cuando declaraba el "Baldur's Gate 2" como mejor juego de rol. Aunque yo sumaría a ese podium el "Baldur's Gate 1", el "Icewind Dale 1 y 2" y, por supuesto, el "PlaneScape: Torment".

Pero dejemonos de mongoleces. Viendo como estaba el patio, me he decidido a publicar una nueva entrega de la saga "Juegos que nos hicieron Frikis" para hablar del que sí es, como cualquiera con dos dedos de frente sabe y sin la más mínima sombra de duda, el mejor juego de toda la historia de la humanidad.

Estoy hablando del gran e inimintable, "The Secret of Monkey Island".



La única discusión posible sobre este juego como rey de los videojuegos, podría venir dada sobre si es mejor la primera o la segunda parte, "LeChuck's Revenge".




Estamos en una época anterior a todo, anterior incluso a lo que nos contaba Juls en el post sobre el "Alone In the Dark" sobre los juegos que nos llegaban en diskettes y demás. Por aquel entonces, ni siquiera conocía a Juls todavía y, claro, aún no se había convertido en mi mortal enemigo.

Como decía, era una época oscura, mi PC tenía apenas 20 megas de disco duro y 10 o 12 megaherzios. Supongo que esas cifras serán casi inasimilables para los más jovenes.

Los juegos, como pasaría también en épocas posteriores, nos llegaban en pequeños fajos de diskettes. Pero no de los flamantes de doble cara y 1,44 Megas que vendrían después, sino de los normales, de poco más de medio mega cada uno. Ni siquiera era necesario instalarlos. Copiabas todos los diskettes en el disco duro, ejecutabas y a jugar.





Los juegos solían tener un sistema de claves para evitar la piratería. Había algunos en los que debías introducir una palabra del manual. Al ejecutar te indicaban página, línea y palabra. En otros, el juego original traía una tabla que relacionaba figuras con simbolos.

En el caso concreto de los Monkey Island era una auténtica obra de arte. Dos círculos de cartón concéntricos. En el circulo grande teníamos la mitad superior de la cara de diversos personajes del juego, y en el circulo pequeño, la mitad inferior.

El juego nos pedía que hiciesemos coincidir una mitad superior con otra inferior para conseguir una fecha concreta.





Así las cosas, un buen día recibí varios diskettes con este juego. Poco podía imaginar que aquellos discos polvorientos y reutilizados miles de veces contenían el Santo Grial de los videojuegos.

La historia comienza con el intrépido Guybrush Treepwood llegando a una oscura isla y proclamando al mundo que desea ser un pirata.


Estáis viendo historia viva.
Se me ponen los pelos de punta.



CONTINUARA...



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