domingo, 28 de junio de 2009

Subespecies humanas: las puticrías

Todo el mundo sabe que los frikis somos el siguiente paso evolutivo del homo sapiens, pero recientemente hemos descubierto que no somos la única rama que ha surgido del árbol del ser humano en los últimos años. Hoy vamos a hablar de una subespecie relativamente reciente en la historia del mundo: las puticrías.


Esta subespecie aparece con el calor, básicamente en verano, y aunque también se han visto algunos especímenes fuera de esta estación suele ser algo bastante raro.


¿Estoy buena eh? Sí nena, indudablemente tienes lo mejor de Megan Fox y de Marie Curie


Su indumentaria suele ser bastante exigua. Lo más grande que llevan encima son los pendientes, principalmente aros de tamaño de hula-hops. Las minifaldas suelen ser su prenda favorita, aunque tampoco desprecian los minipantaloncitos y en general todo lo que lleve la palabra "mini" delante. Los escotes vertiginosos también suelen ser un rasgo identificativo de la indumentaria de esta especie, así como las camisetas de tirantes que se arremangan para enseñar el ombligo. En el caso de que el especimen utilice una prenda de ropa que tape más de 12 centímetros cuadrados seguidos, ésta siempre estará extremadamente ajustada al cuerpo.


Los científicos no parecen ponerse de acuerdo en el motivo de su vestuario, algunos dicen que es por el calor de la temporada en la que viven, otros porque sufren un involuntario síndrome de "lolitas" y otros, en cambio, afirman que sencillamente son más putas que las gallinas.


La Lore, de Aída, todo un modelo de comportamiento para las puticrías


Suelen responder a nombres de no más de dos sílabas, como Jessy, Vane o Lore, y cuando se comunican entre ellas finalizan todas las frases con la palabra "tía": Me he comprado el último compasdis de David Bisbal, tía, y es superguay, tía, es tan guapo, tía, estoy por él, tía. Además de la comunicación "oral" esta subespecie también domina la comunicación mediante SMS donde utilizan un idioma degradado del castellano: kdms n l br d l skna cn l jhny y kvin trae crem d mns.


Otra de las peculiares costumbres de las puticrías es que antes de salir de casa deben pintarse la cara como si fueran estrellas de cine porno a punto de recoger un Oscar, aunque sólo vayan al super de al lado a comprarse una cocacola. Algunos especímenes después de embadurnarse parece que en lugar de acicalarse para mejorar su aspecto les hayan pegado una soberana paliza.


Cómo molamos, somos las mehores, las más güenas...


Estas puticrías se desplazan de un lugar a otro en grupos de mínimo tres individuas y siempre cogidas de los brazos. También se las puede ver individualmente de paquete en una motoreta cuya mayor característica es el desproporcionado ruido que hace para su tamaño. El conductor de este aparatejo suele ser un niñatus vulgaris con el casco mal colocado porque en el fondo piensa que lo hace parecer más guay, aunque en público comenta que lo lleva así "porque le da mucho calor y no hay derecho".


Jamás se podrá ver a una puticría leyendo un libro porque todo lo que necesitan saber lo cuentan en la tele, mayoritariamente en programas como Esta pasando o Diario de Patricia. También consumen algo de ficción del estilo Al salir de clase, Compañeros o Física y Química, lo que para ellas son auténticas epopeyas del espíritu humano.


Las puticrías aspiran a esto, porque hasta entre las peores subespecies existen clases y clases


Una de sus aficiones favoritas es fotografiarse medio desnudas en el espejo de su cuarto de baño para enviárselo al romeo de turno que la ronda en ese momento. Curiosamente todas estas fotos, de obvio cariz privado, acaban formando parte de algún vídeo recopilatorio del youtube que se difunde ampliamente entre niñatos y pagafantas de diversa índole.





Las puticrías suelen moverse en muchos entornos diferentes pero su hábitat natural son los bancos en los parques públicos. También se las puede ver en gran número en mercadillos los domingos por la mañana donde compran la miniropa de colores chillones que lucirán orgullosas en la cola de la disco para menores. También acuden de vez en cuando a tiendas de ropa como Bershka o Zara pero nunca compran nada porque son demasiado pijas para ellas.


Brandine, el futuro que les espera a las puticrías



Y hasta aquí el conocimiento científico que posee Frikis Inside sobre la subespecie de las puticrías, otro día más y mejor.


Nota:

¿Os habéis sentido identificados alguna vez con algún personaje de serie de adolescentes, por ejemplo Al salir de clase o Física y Química? Yo jamás. En el instituto no era considerado guapo, ni especialmente problemático, ni formé parte de un trío amoroso, ni me quería tirar a mi profesora, ni me acosaron en clase, ni mi padre me pegaba, ni mi madre era alcohólica, ni tenía un amigo drogadicto... ¿me dejo algun arco argumental?

Antes me identifico con un Ultramarine veterano de raza asiática enfundado en una armadura atómica luchando a millones de li de la tierra contra una raza de alienígenas devoradores de riñones en el vacío del espacio ¡y practicante de un voto de castidad! que con un adolescente de Física y Química... ¿a que vosotros también?

4 comentarios:

Carpincho dijo...

En verdad, yo tambien en el grupo de los que no se identifican con personaje de tv xD, quizas con Doug Narinas pero...creo que con ningun otro. Supongo que los personajes de TV no tiene por que ser como nosotros...aunque cuando eso sucede las series/peliculas no tiene exito...

Arfonzo dijo...

Es la primera vez q escucho/leo el vocablo "puticria". La verdad es q al primer golpe de vista me pareció leer "putricia". Una mezcla entre Patricia (diariode) y putrefacta. La verdad es q me gusta mas mi "invención". Aun así hay q admitir que mientras dura el exceso de libido todavía dan ganas de follarse a alguna q otra. Pero en cuanto empiezan a hablar...

Trepamuros dijo...

Un poco ofensivo el post, pero me ha gustado. Hay que entender que en el fondo sólo son niñas perdidas, que creen que lo que hacen es ser guays porque así lo impone la nueva sociedad y la mal establecida ley del menor. Porque más de una(y de uno) lo que necesitan es una buena torta o nalgada disciplinaria a tiempo. Pero claro, si hoy en día haces eso, te acusan de maltrato y acabas en la cárcel por intentar enderezar a tu vástago. Hay una gran diferencia entre abusos o maltratos y disciplina, pero por alguna razón la ley ya no los distingue. Por eso hoy en día los más jóvenes hacen lo que les da la gana y salen impunes incluso de cosas tan graves como asesinatos, violaciones y vejaciones. No tienen límites ni línea divisoria entre el bien y el mal.

Yo tengo una hermana(stra) de 12 años a la que no puedo ver por motivos que ahora no vienen al caso y que tienen que ver con el padre hijoputa que compartimos. No la veo desde hará un año, excepto por las fotos que pone en el messenger y ahora en twenty, o alguna página similar. Como toda cría sigue los baremos establecidos en tu escrito (aún es algo sutil) y tiene como ejemplo las personas que tiene. No hay más que ver a la amiga que tiene ahora, que sale enseñando más carne de la necesaria, aunque me pregunto si tendrá 12 años, porque aparenta al menos 3 o 4 más.

En fin. Como bien dices todas estas niñas se dejan influenciar por los programas de TV y las series llenas de niñatos que los únicos valores que conocen son los precios de la ropa de marca o los de su escasa grasa corporal. Yo tengo casi 32 años ya, pero desde luego en mis años de instituto jamás vivimos esta obsesión por ser los más guays, los más guapos o los que más follan. Éramos más sanos y mucho más respetuosos con los mayores (bueno, lo de mucho más creo que hasta sobra visto lo visto hoy en día). Como adolescentes teníamos nuestras chorradas, gritábamos por la calle, poníamos la música alta en la guagua, nos mofábamos de según qué cosas... pero teníamos límites y siempre que alguien nos llamaba la atención sentíamos verguenza y dejábamos de hacer el ganso o agachabamos la cabeza, porque sabíamos que hacíamos mal. Nuestras novatadas eran ponerle un mote al compañero/a de turno, pero más que por desprecio o vejación, era algo cariñoso, síntoma de amistad. Ni se nos ocurría insultar o pegar a un profesor, ni pegar a compañeros desvalidos y grabarlo, etc, etc, etc.

La juventud se está estropeando cada vez más y si son así ahora, muy mucho les va a costar madurar y darse cuenta de lo estúpidos que son, porque no han tenido valores, ni nadie que les castigue o les enseñe el valor de las cosas. Miedo me da cómo puede acabar mi hermana y, cuando lo tenga, mi hijo/a.

Es hora de que cambien las cosas, tanto por parte del gobierno y su ley del menor, como por los padres. No se trata de sacar una vara y pegarles una paliza, se trata de enseñarles desde pequeños a respetar y valorar todo, castigándolos cuando hagan mal para que sepan lo que siginifica esa palabra y entiendan que hay límites en la vida, que hay que ganarse las cosas con esfuerzo y que todo lo que se quiere no puede ser.

Me ha salido un mini-post propio, pero es que el tema ciertamente da para debates interminables. Un saludo.

La Perse dijo...

N jds tio io n m idntificria cn na cr d esas n la vd tio XDDDDD

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