martes, 11 de diciembre de 2018

Corriendo con mi hijo (4th episode)

Y aquí esta el capítulo final de la carrera, pero no del día...







Después de las piscinas giramos a la derecha y por fin vemos a lo lejos ¡la meta!

Pero antes tenemos que pasar por una bajada bastante empinada donde han puesto dos obstáculos más, el primero son dos cañones de espuma que por el aspecto de la calle llevan encendidos dos días enteros.

Mi recientemente desarrollado sentido sobreprotector de padre me dice que eso puede resbalar de la hostia así que instintivamente empiezo a reducir la marcha, el niño parece que también nota la tensión del momento y afloja un poquito a su vez.

Nos metemos en la nube, la espuma le llega por encima de la cintura y me mira y sonríe, “la primera vez que lo veo sonreír durante la carrera, por fin” pienso y le digo “¡qué guay, ¿eh?!”. En ese mismo instante de disfrute paterno-filial, con la meta al alcance de la mano, el padre flipado nos adelanta como un cohete con su niño arrastras, pero me da igual, estoy corriendo con mi hijo ¡y nos lo estamos pasando genial!

Salimos de la espuma y encaramos el último obstáculo de la carrera en segunda posición, allí esta uno de esos túneles inflables mojados por los que te tiras y te deslizas sobre el agua hasta el final que hay una piscinita.

Veo al padre flipado que está delante de mí que coge a su hijo y lo lanza, literalmente, en el túnel de la izquierda y el niño que no se esperaba ese lanzamiento se pega un hostiazo bastante impresionante en el inflable.

“Joder, pobre niño” pienso, y cojo al mío y lo intento empujar con cuidado, como voy con tanto cuidado no avanza ni 2 metros, pero como mantiene el control del movimiento se levanta como un rayo y sigue corriendo por el túnel mientras el otro niño se está levantando a duras penas sin saber dónde esta… yo corro al lado del túnel viendo como mi hijo lo da todo y sale el primero, lo cojo de la mano y cruzamos la meta…

"¡Hemos ganado!" le digo, "¡Hemos ganado!" repito con una sonrisa de oreja a oreja... y él me suelta con cara enfadada: "Pero yo NO quería ganar, quería ganar con un amigo".

Después de un segundo de estupefacción le respondo: "¡¿Y entonces por qué coño has corrido tanto?!"




¡Hasta la vista, frikis!




martes, 4 de diciembre de 2018

Corriendo con mi hijo (3rd Episode)

Y aquí una nueva entrada de la épica historia de un padre y un hijo... como Walking Dead... pero corriendo en una carrera del colegio...









Me fijo en quien nos acaba de adelantar: un padre alto, delgado, equipación "runner" llevando a uno de los niños más pequeños de la clase de mi hijo "Aaaahhhh, por fin aparece el padre flipado".

Yo, en cambio, llevo una camiseta de Sonic, que como todo friki que se precie sabe, es el outfit perfecto para una carrera de obstáculos.

El niño que tiene las manos limpias al fin me tiende una para que lo coja y sale corriendo. "Ya estamos otra vez, maldita sea".

El siguiente obstáculo es un pasillo con un montón de gomas elásticas cruzadas en todas direcciones, yo paso por fuera y mi hijo lo atraviesa apartando gomas como si fuera un Titán. El otro niño, que va lento obviamente, parece quedarse atrapado en un nudo y mi chiquillo se coloca primero otra vez. A la salida una mujer grita a nuestro lado desesperada: "¡Ayúdalo! ¡Apártale las gomas!". Y pienso: "Madre mía, también tiene una madre flipada, pobre niño".

Cogidos de la mano seguimos corriendo hasta el siguiente obstáculo: un túnel pequeñito y largo tapado con tela negra donde tiran agua por encima para que chorreen gotas por el interior. "Esto no le va a gustar", pero sorprendentemente el niño se tira directo sin preguntar nada. Al otro lado levanto la tela para que vea luz al final, no puedo evitar ayudarlo un poquito, y cuando sale, un niño voluntario le tira un montón de polvo verde por encima. "¡Aarghh!" se queja, le tiendo la mano, me la coje y seguimos corriendo.

Delante tenemos un tramo de escaleras que se me antoja muuuuuuuyyyyyyy largo, pero el niño, haciendo acopio de fuerza, logra tirar de mí lo suficiente y las subimos a duras penas.

Arriba, delante de nosotros, hay que cruzar dos piscinas inflables. Mi subconsciente me dice que me tire y me refresque un poco, que me olvide de la carrera, que tanto sufrimiento no vale la pena... pero antes de que pueda hacer algo el niño se me adelanta y entra dentro caminando por el agua que le llega por la cintura mientras me sigue cogiendo de la mano.

Por el rabillo del ojo veo que el padre flipado esta justo detrás y levanta a su niño en volandas de un brazo para meterlo en la piscina y lo saca de la misma forma. "Guau", pienso, "eso sí que es verdadero compromiso con una carrera".





¡Hasta la próxima entrega!




martes, 27 de noviembre de 2018

Corriendo con mi hijo (2nd episode)


Acercaos al fuego de las historias, queridos amigos...





¿Preparados? Allá va:



El segundo obstáculo es una goma elástica a un palmo del suelo con globos pegados, tardo yo más tiempo en pasar por fuera entre el hueco que deja un arbusto y la farola a la que está atada la goma que mi hijo en saltar el obstáculo.

Me toca sprintar, pero seguimos primeros y estamos "on fire", lo noto.

Unos metros más adelante esta el siguiente obstáculo: unas ruedas de tractor.

Los voluntarios nos gritan que hay que pasar por dentro de las ruedas "¿Yo también?" pregunto extrañado, "¡Sí, sí, los padres también!" responden supermotivados haciendo grandes aspavientos.

El niño se mete como una ardilla y sale disparado, yo me agacho, intento pasar rápido y me araño toda la espalda en el intento ¡joder! Soy el lastre del equipo, confirmado. Al otro lado unos señores extramotivados también nos tiran agua a la cara con un cacharro. "¿En serio era necesario?" Al niño no le gusta mucho y se queja, pero no se para, acelero para ponerme a su lado y darle la mano.

En el siguiente obstáculo hay que pasar arrastrándose debajo de unas gomas y sobre el barro, como en la Chaqueta metálica (gracias a Dios este es solo para niños).

Los señores super extramotivados empiezan a gritar repetidas veces que pegue la barriga en el barro pero mi hijo no les hace caso y pasa a gatas, hay espacio suficiente.

En ese momento me sentí muy orgulloso de él, porque tuvo criterio suficiente para ignorar los gritos de los desconocidos extramotivados a su alrededor y hacer lo que él quiso. Pero no le gusta la experiencia, se ha manchado las manos de barro y eso no le mola, así que deja de correr y empieza a caminar.

Subimos una escalera y arriba el niño se para definitivamente enseñándome las manos angustiado. "No pasa nada, cariño", le digo mientras le limpio las manos con mi camiseta y agradeciendo la pausa porque mi corazón parece querer salírseme del pecho.

En ese instante nos adelantan...





¡Hasta la vista, frikis!






viernes, 23 de noviembre de 2018

Corriendo con mi hijo (PRIMER EPISODIO)

Ayer tuve que correr al lado de mi hijo en una carrera de obstáculos del cole, y pensé "seguro que vendrá un padre flipado y tirará de su niño a lo bestia hasta ganar", así que me ví en la obligación de decirle: "lo importante es pasárselo bien, no ganar, vale?".




Mi chiquillo me dijo que nos moviéramos a un sitio tranquilo, que en el centro había mucha gente y las aglomeraciones no le molan nada, así que me dije "vale, esto será una carrera tranquila".

Dan la salida y salimos corriendo por un lado, cogidos de la mano, y veo como él me tira del brazo, "vaya, el niño quiere correr", intento no ser un lastre para él así que acelero un poco, saludo a su madre que nos graba y llegamos al primer obstáculo, una barrera de balas de paja.

El niño pasa por encima como un gato montés al mismo ritmo que paso yo por el lado (nos han dicho que los padres no hacemos los obstáculos, gracias a Dios) y veo que sale el primero.

¡Coño, nos hemos puesto en cabeza! El hombre "liebre" parece tan sorprendido como yo de que el niño haya pasado tan rápido y sale corriendo para dirigirnos y que no nos perdamos.

Avanzamos un poco y cuando creo que giramos para volver por otro lado nos hace cruzar una calle y se va paseo abajo, "¡mierda, esto es más largo de lo que parecía!", miro al niño y esta a tope, dándolo todo, cogido de la mano, "¿seguro que es por aquí? ¡es que si vamos para abajo, luego hay que subir!".

A lo lejos se ve otro obstáculo y vamos directos a él. "Joder, me va a tocar correr..."




¡Hasta la vista frikis!

miércoles, 31 de octubre de 2018

Vivencias de padre

El otro día mi hijo le suelta a mi mujer:

- Estas muy guapa, mama.





Nunca lo había dicho, así que nos sorprendemos bastante. Mi mujer lo flipa mucho y le encanta.

Yo, que soy más analítico, quiero averiguar qué entiende mi hijo por "guapa", así que le pregunto:

- ¿Hay niñas guapas en tu clase?

- No.

- ¿Seguro? ¿Y fulanita? ¿Y menganita?

- Es que a mí me gustan las mamis, no las niñas.

Y pensé: "Ah, o sea que te van las milfs... pues como a tu padre".

Y es que de tal palo, tal astilla.



¡Hasta la vista frikis!




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