lunes, 4 de enero de 2016

Juegos de pc que nos hicieron frikis: Monkey Island (Parte I)


Leía yo el post de Juls dedicado al Alone In the Dark y, posteriormente, los comentarios donde se hablaba sobre el mejor juego de la historia y no podía por menos que mover negativamente la cabeza y señalar con desdén la pantalla del ordenador.


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"Pobres mongolitos" me decía a mí mismo, mientras leía con estupor que Juls hablaba del Civilization, otro se descolgaba con el Diablo y, como inevitablemente sucede cuando se habla sobre el mejor juego de todos los tiempos, siempre hay el típico chistoso que saca a colación el "Final Fantasy 7".

El único comentario que me arrancó un destello de aprovación, fué el de Lord Rilengard cuando declaraba el "Baldur's Gate 2" como mejor juego de rol. Aunque yo sumaría a ese podium el "Baldur's Gate 1", el "Icewind Dale 1 y 2" y, por supuesto, el "PlaneScape: Torment".

Pero dejemonos de mongoleces. Viendo como estaba el patio, me he decidido a publicar una nueva entrega de la saga "Juegos que nos hicieron Frikis" para hablar del que sí es, como cualquiera con dos dedos de frente sabe y sin la más mínima sombra de duda, el mejor juego de toda la historia de la humanidad.

Estoy hablando del gran e inimintable, "The Secret of Monkey Island".



La única discusión posible sobre este juego como rey de los videojuegos, podría venir dada sobre si es mejor la primera o la segunda parte, "LeChuck's Revenge".




Estamos en una época anterior a todo, anterior incluso a lo que nos contaba Juls en el post sobre el "Alone In the Dark" sobre los juegos que nos llegaban en diskettes y demás. Por aquel entonces, ni siquiera conocía a Juls todavía y, claro, aún no se había convertido en mi mortal enemigo.

Como decía, era una época oscura, mi PC tenía apenas 20 megas de disco duro y 10 o 12 megaherzios. Supongo que esas cifras serán casi inasimilables para los más jovenes.

Los juegos, como pasaría también en épocas posteriores, nos llegaban en pequeños fajos de diskettes. Pero no de los flamantes de doble cara y 1,44 Megas que vendrían después, sino de los normales, de poco más de medio mega cada uno. Ni siquiera era necesario instalarlos. Copiabas todos los diskettes en el disco duro, ejecutabas y a jugar.





Los juegos solían tener un sistema de claves para evitar la piratería. Había algunos en los que debías introducir una palabra del manual. Al ejecutar te indicaban página, línea y palabra. En otros, el juego original traía una tabla que relacionaba figuras con simbolos.

En el caso concreto de los Monkey Island era una auténtica obra de arte. Dos círculos de cartón concéntricos. En el circulo grande teníamos la mitad superior de la cara de diversos personajes del juego, y en el circulo pequeño, la mitad inferior.

El juego nos pedía que hiciesemos coincidir una mitad superior con otra inferior para conseguir una fecha concreta.





Así las cosas, un buen día recibí varios diskettes con este juego. Poco podía imaginar que aquellos discos polvorientos y reutilizados miles de veces contenían el Santo Grial de los videojuegos.

La historia comienza con el intrépido Guybrush Treepwood llegando a una oscura isla y proclamando al mundo que desea ser un pirata.


Estáis viendo historia viva.
Se me ponen los pelos de punta.



CONTINUARA...



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