martes, 4 de diciembre de 2018

Corriendo con mi hijo (3rd Episode)

Y aquí una nueva entrada de la épica historia de un padre y un hijo... como Walking Dead... pero corriendo en una carrera del colegio...









Me fijo en quien nos acaba de adelantar: un padre alto, delgado, equipación "runner" llevando a uno de los niños más pequeños de la clase de mi hijo "Aaaahhhh, por fin aparece el padre flipado".

Yo, en cambio, llevo una camiseta de Sonic, que como todo friki que se precie sabe, es el outfit perfecto para una carrera de obstáculos.

El niño que tiene las manos limpias al fin me tiende una para que lo coja y sale corriendo. "Ya estamos otra vez, maldita sea".

El siguiente obstáculo es un pasillo con un montón de gomas elásticas cruzadas en todas direcciones, yo paso por fuera y mi hijo lo atraviesa apartando gomas como si fuera un Titán. El otro niño, que va lento obviamente, parece quedarse atrapado en un nudo y mi chiquillo se coloca primero otra vez. A la salida una mujer grita a nuestro lado desesperada: "¡Ayúdalo! ¡Apártale las gomas!". Y pienso: "Madre mía, también tiene una madre flipada, pobre niño".

Cogidos de la mano seguimos corriendo hasta el siguiente obstáculo: un túnel pequeñito y largo tapado con tela negra donde tiran agua por encima para que chorreen gotas por el interior. "Esto no le va a gustar", pero sorprendentemente el niño se tira directo sin preguntar nada. Al otro lado levanto la tela para que vea luz al final, no puedo evitar ayudarlo un poquito, y cuando sale, un niño voluntario le tira un montón de polvo verde por encima. "¡Aarghh!" se queja, le tiendo la mano, me la coje y seguimos corriendo.

Delante tenemos un tramo de escaleras que se me antoja muuuuuuuyyyyyyy largo, pero el niño, haciendo acopio de fuerza, logra tirar de mí lo suficiente y las subimos a duras penas.

Arriba, delante de nosotros, hay que cruzar dos piscinas inflables. Mi subconsciente me dice que me tire y me refresque un poco, que me olvide de la carrera, que tanto sufrimiento no vale la pena... pero antes de que pueda hacer algo el niño se me adelanta y entra dentro caminando por el agua que le llega por la cintura mientras me sigue cogiendo de la mano.

Por el rabillo del ojo veo que el padre flipado esta justo detrás y levanta a su niño en volandas de un brazo para meterlo en la piscina y lo saca de la misma forma. "Guau", pienso, "eso sí que es verdadero compromiso con una carrera".





¡Hasta la próxima entrega!




3 comentarios:

Lobo de piedra dijo...

Madre mia.
Solo de leerlo me stresso.

Anónimo dijo...

Podias cambiar el nombre del blog... en vez de Frikis Inside... llámalo "chorradas de un padre primerizo que a nadie le interesan"

Anónimo dijo...

Jajajajajajajajaajajjajajajaja

Pues sí podría cambiar el nombre del blog, sí.

Es más, tengo tan en cuenta tu opinión que la voy a guardar en una carpeta que llamo "opiniones de tontos que me importan una puta mierda".

En tu próximo comentario de hater pon el nombre de tu blog y así vemos lo que tú compartes con el mundo, por favor.

Seguro que es super interesante.

Pero gracias por tomarte tu tiempo para comentar, jajajajajaja.

Me ha hecho gracia, la verdad.

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